EL FALSIFICADOR, de Rafael Tarradas Bultó. Puntuación: 4/5
Soy fiel seguidora de las novelas de Rafael Tarradas Bultó, El heredero, La voz de los valientes, El valle de los arcángeles, El hijo del Reich y La protegida, siendo la primera mi preferida. El autor es un maestro de la novela histórica de suspense y a este género pertenece, de nuevo, su último libro El falsificador.
La
obra se divide en tres partes y se inicia a principios de 1937 con los preparativos
para la visita que Hitler realizará a Italia a invitación de Mussolini. Este
escenario es un hecho histórico real, que tuvo lugar entre el 3 y el 9 de mayo de 1938, y en él se incluyó una visita guiada a muchos
de los tesoros artísticos de Roma y Florencia, de la mano de Ranuccio
Bandinelli. Este arqueólogo y especialista en arte fue elegido, precisamente,
por su experiencia y adhesión al fascismo, cuando la realidad era que detestaba
a ambos dictadores, como quedó reflejado en su diario sobre la visita de
Hitler.
Por tanto, estamos ante una novela que combina
personajes de ficción con muchos otros históricos (el profesor Bandinelli,
Hitler y sus ministros, Mussolini y la familia real italiana, perteneciente a
la casa de Saboya: Víctor Manuel III y su esposa Elena; su hija Mafalda, casada
con Felipe de Hesse; y su hijo Huberto, príncipe heredero, casado con María
José de Bélgica).
Como colofón de la visita del führer a Italia,
el duce pretende obsequiarlo con varias obras de arte expoliadas a importantes
familias judías, entre las que destaca un imaginario retrato de Colomba
Corsini, obra del maestro renacentista Boticelli, propiedad de Giacomo
Viel, un banquero judío.
Pero, su hija Flavia no está dispuesta a
aceptar esta afrenta y junto a Juan Rezola, un antiguo amor español, experto falsificador
de obras de arte, idea un plan para recuperar el cuadro original requisado a su
familia.
Esta es, en esencia, la trama de la
novela y la que le da título, pero junto a ella hay otra de carácter más político
en la que convergen la mafia, la iglesia, la monarquía y una organización
llamada Justica y libertad, con el único objetivo de atentar contra
Mussolini y derrotar al fascismo.
Precisamente, el autor incluye al
principio del libro una biblia de personajes y es que lograr conocerlos a todos
y ubicarlos en el tablero de juego es lo más difícil de la lectura de esta
novela. Por esa razón la primera parte se hace un poco tediosa, pero luego coge
buen ritmo y ya no puede soltar hasta su desenlace.
En la mafia, que ellos autodenominan la
Sociedad honorable, encontraremos a Gonzaga Testa y a Ludovica Conti; en Justicia
y Libertad, a su hijo Santo Testa, Matteo y su hijo Andrea; en la iglesia, al
padre Orso, agente secreto del Vaticano; y en la familia Viel, a Flavia, su
marido Carlo Leone y su criada Anetta.
En definitiva, una novela que aúna el
arte y la intriga política en una época muy convulsa para Europa, envuelta en
una bonita historia de amor y traición, lo que la hace perfecta para los
amantes de este género.
Como curiosidad os cuento que en sus
páginas finales el autor informa de que, pese a la animadversión de la familia
real hacia Mussolini, esta pagó un alto precio por su tibieza pues, tras la
abdicación del rey, su hijo Huberto solo pudo reinar 33 días, antes del exilio
y la instauración de la república en Italia. Sin embargo, la princesa Mafalda
murió en el campo de concentración de Buchenwald.
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