SONÓ UN VIOLÍN EN PARÍS, de María Reig. Puntuación: 2/5
Me compré la última novela de María Reig, Sonó un violín en París, porque me habían gustado las tres anteriores, Papel y tinta, Una promesa de juventud y Los mil nombres de la libertad. Sin embargo y a pesar del enorme esfuerzo de documentación que ha hecho para escribirla, no me gustado pues adolece de un defecto que ya apunté en la reseña de Los mil nombres de la libertad, su ritmo lento por ser una novela excesivamente descriptiva.
Se trata de una novela de
viajes, más que de una novela histórica, ya que el 25 de septiembre de 1893, en
plena Belle Époque, un grupo de nueve
viajeros, cinco hombres y cuatro mujeres, se embarcan en un viaje en ferrocarril
por Europa, organizado por el escritor Guillermo Bogarín, durante casi dos
meses.
París, Lyon, Turín, Génova,
Pisa, Florencia, Rávena, Bolonia, Verona, Innsbruck, Salzburgo, Linz, Viena,
Praga, Núremberg, Heidelberg y Nancy son las estaciones de este tour turístico,
que termina convirtiéndose también en un viaje al interior de cada uno de sus
personajes.
La idea no es mala, el
problema es que las descripciones tan minuciosas de edificios, monumentos,
restaurantes y hoteles de la época terminan aburriendo porque frenan el ritmo
de la narración, al menos a los lectores que no disfrutan de la lectura
sosegada.
Es una novela coral en la
que sus personajes aparecen bien definidos: Guillermo Bogarín, el
organizador del viaje; Jacobo
Figueroa, arquitecto afligido por la muerte de su esposa; Juan
Alcarez-Caballero, empresario amigo de Jacobo que guarda un angustioso
secreto; Ferdinand Mercier, pintor impresionista; Jeanne Leroy,
empresaria teatral de éxito que se distingue del resto de personajes por su
osadía y modernidad en una época de rígidos encorsetamientos; Henri Collet,
joven sobrino de la señora Leroy; la condesa Karimova, anciana
aristócrata rusa que también esconde importantes secretos de su pasado; la señora
Dupont, dueña junto a su marido de una editorial musical dedicada a la
captación de jóvenes talentos; y finalmente, la protagonista principal, Clara
Balaguer, una violinista española bajo el mecenazgo del matrimonio Dupont,
que se debate entre sus ansías de libertad y el agradecimiento. Junto a ellos,
los hermanos Thesi y Gustav Pichler, dos timadores de los bajos fondos en busca
y captura en todo el imperio y el fotógrafo italiano Maurizio Conte.
Cuando una columna de
sociedad parisina Le Petit Journal
empieza a publicar semanalmente la “columna de los diez de Bogarín”, desvelando
los secretos ocultos del grupo de viajeros, la armonía desaparece entre ellos y
surge la necesidad de enfrentarse a los miedos personales para tomar las
riendas de nuestro destino.
Como curiosidad final añado
que cada capítulo de la novela viene acompañado del título de una obra musical,
formando una especie de playlist de
música clásica.
En resumen, una novela que,
a pesar del esfuerzo de documentación, se termina convirtiendo en un manual de
arte y arquitectura por la cantidad de datos que aporta.
Uno al final del libro, sin
embargo, me ha llamado la atención porque no lo conocía, el atentado anarquista
del café Terminus, considerado el primer atentado moderno en el que se ve
envuelto algún personaje de esta obra.
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