MISIÓN EN PARÍS, de Arturo Pérez-Reverte. Puntuación: 4/5
Misión en París, de Arturo Pérez Reverte, es el octavo volumen de las memorias escritas por el Alférez Iñigo Balboa sobre el Capitán Diego de Alatriste, que ya creí que nunca vería la luz por el tiempo transcurrido desde las anteriores entregas. Una serie que el escritor comenzó en 1996 y que no continuaba desde 2011 con El puente de los asesinos.
Como toda la serie se trata
de un libro de aventuras que transcurre en el Siglo de Oro español (siglo XVII),
concretamente en el año 1628, durante las guerras de religión contra los hugonotes.
En París volvemos a encontrarnos
con Iñigo Balboa, ya con 18 años, nombrado correo real al servicio de Felipe
IV, que espera la llegada del capitán Alatriste, Francisco de Quevedo y Sebastián
Copons, acompañados de un nuevo personaje, el andaluz Juan Tronera.
Todos ellos se ven envueltos
en una misión secreta ideada por el conde-duque de Olivares y ejecutada por el
conde Guadalmedina, que los llevará a La Rochela, último reducto de los
protestantes, que cuentan con el apoyo de los ingleses, asediado por orden del
rey Luis XIII de Francia y del cardenal Richelieu.
Poco más que añadir respecto
de los libros anteriores de esta colección. El uso de un lenguaje adaptado a la
época, mediante la utilización de muchos términos hoy ya en desuso o la
abundancia de duelos, emboscadas, estocadas e intrigas palaciegas (aparece de
refilón la reina Ana de Austria).
Curioso en esta novela el
cameo de los tres mosqueteros como homenaje a los inmortales personajes de gran
Dumas. Y, sobre todo, haber descubierto que Angélica de Alquézar es un personaje
real, pintado por Velázquez hacia 1635, que murió joven, antes de 1640, sin cumplir
los treinta años. Pérez Reverte se inspira en ella para construir su personaje
de mujer fatal a cuyos encantos Iñigo Balboa no puede resistirse.
La novela termina con unos
versos finales del autor imitando a los poetas de la época, al que sigue un permiso
de impresión firmado por un ficticio marqués de la Vieja Casa.
Para acabar os cuento que en
algún sitio he leído que Pérez Reverte comenzó a escribir esta serie de libros
con una intención pedagógica, para que los jóvenes se familiarizaran con
personajes del Siglo de Oro español: Quevedo, Lope de Vega, Calderón, Góngora,
el conde-duque de Olivares y el rey Felipe IV.
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