EN EL AMOR Y EN LA GUERRA, de Ildefonso Falcones. Puntuación: 4/5
Y vamos con la última lectura del verano, de otro de mis escritores favoritos de novela histórica, Ildefonso Falcones. En el amor y en la guerra es la tercera entrega del libro que le dio la fama La catedral del mar, a la que siguió Los herederos de la tierra. El primero lo protagonizaba Arnau Estanyol, que participó en la construcción de la iglesia de Santa María; el segundo, su hijo Bernart; y este tercero tiene como protagonista al nieto, también Arnau Estanyol.
Esta novela de ficción
histórica se inicia en 1442 y finaliza en 1487, es decir, los últimos años de
la Edad Media y el comienzo del Renacimiento, dedicando sus casi 800 páginas a
la conquista de Nápoles por la corona de Aragón, donde reinaba Alfonso V. Se estructura
en cinco partes, cuyos títulos os pueden ser muy ilustrativos:
-
Lealtad e inocencia
-
Deshonra y condena
-
Deseo y amor
-
Guerra y soledad
- Venganza y perdón.
Su protagonista es Arnau,
que con 25 años es ya conde de Navarclés y general del ejército del rey Alfonso
V de Aragón –apodado el Magnánimo- , en guerra con los franceses por la
conquista del reino de Nápoles.
En esa ciudad Arnau convive
con Sofía, la mujer de su compañero de armas fallecido el barón Di Forti, con
su hija Marina y con dos hijos comunes, Filippo y Lorenzo. Mientras, su esposa
e hijos legítimos, Elisenda, Martí y Blanca viven en Barcelona.
Un trágico hecho provocado
por Gaspar Destorrent, su odiado hermanastro, sobre Marina, marcará el destino
de toda la familia.
Basta esta breve sipnosis de
la novela en la que se combinan dos temáticas: la bélica y la familiar, lo que
hace bastante entretenida la historia, pues, aunque la parte de la guerra está
excelentemente documentada, su ritmo pierde cierta fluidez, que recupera la trama
de amor y venganza protagonizada fundamentalmente por Marina y Paolo, el hijo
de una panadera napolitana.
Respecto a sus personajes,
Arnau es un hombre que se rige por el principio de la lealtad y la obediencia
ciega al rey, pues posee un sentido atávico del honor. Su hija Marina, en
cambio, es una mujer luchadora que el autor utiliza para poner de manifiesto el
papel de la mujer de la época, sometida al marido y al padre, y también el
papel de la Iglesia y la religión.
En definitiva, una novela
dedicada a la estirpe ilegítima napolitana de la casa de Aragón, que tras la
muerte del rey Alfonso recayó en su hijo Ferrante, degenerando de una manera
tan rápida que, al fallecimiento de este en 1494, una vez heredado el trono por
su hijo Alfonso, duque de Calabria, se extinguió como linaje reinante en 1501.
Ya en 1503 el Fernando el Católico se hizo con el reino, dominio que se
prolongaría hasta 1713.
Todos estos acontecimientos
históricos se recogen en la novela, reflejando una época de profundos cambios sociales
ya que se pone fin a los crueles derechos de los señores feudales contra los
payeses –uno de los pilares de La
catedral del mar-, entre ellos el ius
primae noctis del que el autor habla en su nota final, el derecho del señor
a yacer con la novia que se ejerció durante cerca de mil años, ya que la mujer
medieval estaba sujeta a todo tipo de vejaciones.
Y un último apunte, la
novela dedica muchas páginas al tema de la homosexualidad y a la práctica de la
sodomía, muy habitual en los albores del renacimiento italiano pero condenada
gravemente por la Iglesia y la Inquisición.
En resumen, una novela para
los amantes de la novela histórica en la que el honor y la lealtad terminarán
triunfando frente a la venganza y el odio de dos familias.
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