LA CÁMARA DE LAS MARAVILLAS, de María Oruña. Puntuación: 3/5
De los libros que he leído de María Oruña –varios de la serie Puerto Escondido, El bosque de los cuatro vientos y El albatros negro- , el último que acaba de publicar, La cámara de las maravillas, me parece el peor con diferencia.
Es un thriller ambientado en
el mundo del arte, que se desarrolla en Madrid, donde se ubica el Palacio Dorado,
propiedad de la familia Mendoza. En él existe una cámara de las maravillas que
en palabras de la propia escritora “son
cuartos que se pusieron de moda desde el Renacimiento y en su interior tenían
objetos raros y preciosos”.
El día de la inauguración
del Museo Pentimento, propiedad de la misma familia, se producen dos robos y la
muerte inexplicable de Daniel Portero, uno de los ladrones de guante blanco más
escurridizos de España, conocido como el Cuervo. La investigación correrá a
cargo de Mencía Rivera, subinspectora de la Unidad de Delincuencia
Especializada y Violenta (UDEV) y del excéntrico Marc Bru, inspector de la
Brigada de Patrimonio Histórico. Ya desde el principio las sospechas van a
recaer sobre Dimas Chevalier, un antiguo ladrón de joyas rehabilitado, invitado
a la fiesta, y en la actualidad apreciado coleccionista de arte.
Este es, en síntesis, el
resumen de una novela en la que aparecen muchas referencias a Agatha Christie y
se mencionan numerosas obras de arte (la mayoría pueden consultarse en la web
de la escritora) porque el Museo Pentimento es un museo de arte contemporáneo que
recrea virtualmente obras maestras en el contexto original para el que fueron
ideadas. Pero no solo estamos hablando de cuadros, sino también de joyas como unos
diamantes pertenecientes al rey Luis XVI o el mítico salón de ámbar, una cámara
dentro del Palacio de la zarina Catalina, construida en el siglo XVIII, que fue
desmantelada y perdida durante la Segunda Mundial, que era considerada la
octava maravilla del mundo.
Finalmente, añado que el
Palacio Dorado está inspirado en el Palacio de Linares de Madrid y que en las
páginas de esta novela se mencionan también otros temas como la legitimidad de la
posesión de obras artes procedentes del expolio o la aportación de fondos para
la lucha contra el cáncer (la Fundación Episteme aparece como propiedad de la familia
Mendoza)
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