MENTIRA, de Juan Gómez Jurado. Puntuación: 2/5
Después del ‘encierro laboral’ por las elecciones, por fin me reencuentro con una de mis pasiones, la lectura. Y lo hago con un libro y un autor que cada vez me gusta menos y definitivamente abandono, salvo que vuelva a la novela histórica, como es Juan Gómez Jurado y su última novela Mentira.
Un thriller psicólogico,
escrito fuera del Universo Reina Roja,
que resulta sumamente aburrido, repetitivo y con un mal final que ni se
entiende.
Tiene como protagonistas a
Eva Ramos, una mentirosa compulsiva de profesión, contratada por un mentor –porque
el autor vuelve a utilizar este recurso- apodado el barón, y su hermano Pablo, un chico de 17 años que padece una
grave enfermedad rara cuyo tratamiento es tan costoso que a Eva no le queda más
remedio que arriesgar la vida por los negocios de su mentor.
Se estructura en tres partes:
el juicio de Dios; el juicio de los hombres; y el juicio de la montaña y
comienza quince horas antes de que ambos hermanos tenga un grave accidente de
coche en la montaña en medio de una tormenta de nieve.
Cuando son rescatados por el
padre Fermín, recalan en Somiedo, una pequeña aldea asturiana, aislada del
mundo, en la que las condiciones climatológicas convierten el día a día en una
lucha por la supervivencia. Allí quedan atrapados entre sus desfiladeros, en un
pueblo cargado de rencores centenarios y dividido en dos bandos: el de Renca y
el de Senda.
Eva, bajo la falsa
apariencia de jueza, tendrá que asumir la investigación de las muertes que
sorpresivamente empiezan a producirse: primero la de Segundo Bárcenas, luego la
de Teresa Marín y, finalmente, la de Candela, la hija de Senda.
Y esa investigación es la
que copará la mayoría de una novela, plagada de citas de cine clásico, con recursos
al flashback y con un desenlace que pretende imitar fallidamente el estilo de
Agatha Christie.
Lo mejor la descripción del
ambiente opresivo propio de una zona de montaña aislada del exterior y las normas
del barón, que no son más que lecciones de psicología humana sobre las que
merece detenerse para reflexionar.
Lo peor para mí, la habitual
recomendación del autor en su nota final a los lectores para que no hagamos
spoiler y para que volvamos a su relectura porque da por hecho que merece
detenerse en detalles que se nos han escapado. Los trucos de siempre para el
marketing de una novela de más de 700 páginas cuya lectura no recomiendo a
nadie (acordaos de que cuando reseñaba Todo
muere copiaba esta cita final de su libro: «Este libro cambia los demás que has leído, como ya te habrás dado
cuenta. Estoy seguro de que volver a leerlos desde la nueva perspectiva de las
nuevas revelaciones te descubrirá un millar de detalles»).
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