LOS AMORES PARALELOS, de Mayte Uceda. Puntuación: 5/5

Ya conocía a Mayte Uceda pues había leído El guardián de las mareas y El maestro de azúcar, dos novelas que me gustaron mucho. La lectura de su último libro, Los amores paralelos, confirma mi aprecio por esta autora asturiana que suele escribir novelas de ficción histórica con ciertos toques de romanticismo y que ha acertado plenamente en la elección del título de esta historia.

Como ella misma reconoce en sus páginas finales, la novela está ambientada en Asturias, donde nació y donde su abuelo y su padre fueron mineros –su padre fue uno de esos niños cuya edad tuvo que modificar para poder acceder al trabajo-.

Y es que Los amores paralelos transcurre, precisamente, a caballo entre Oviedo y la cuenca minera de La Felguera, durante los años 1931 y 1934, una época convulsa, caracterizada por las tensiones políticas y sociales que terminarían fragmentando al país en dos mitades irreconciliables.

La novela, dividida en 64 capítulos, viene precedida de un prólogo y un epílogo que se sitúan en 1994, cuando su protagonista principal, Selina Arnau (Lina), ya octogenaria, decide viajar desde Francia, donde vive, a la que fuera su casa familiar en Oviedo, donde residen su hermana Estefanía (Fani), enferma de alzheime,r y su sobrina Celicia.

Este reencuentro familiar es la base para que Selina evoque al lector la historia de su familia, justo cuando acababa de instaurarse en España la II República. Ella, coja de nacimiento por raquitismo, tiene 17 años, y su hermana Lina, dos años mayor, son hijas del afamado artesano religioso Xavier Arnau y de doña América Truébano. Junto a ellos Marieta, la joven sirvienta y el tío Cheto, sacerdote, hermano de doña América. Todos juntos forman una familia conservadora, católica y tradicional.

Sin embargo, el destino suele jugar con los sentimientos de los personas y una tarde cuando decenas de mineros cubiertos de polvo de carbón bajan a un mitin en la ciudad, Lina conoce a los hermanos Leiva, Yago y Antón, mineros de La Negrona, y se enamora del menor. Mientras, su hermana Fani entra en relaciones con un sargento andaluz de la guardia civil, Julián Santamaría.

La crisis familiar, como es de esperar, está servida. Pero Lina no está dispuesta a renunciar a su libertad y a traicionar a su corazón, a pesar de la abismal diferencia de clases que se abre entre ellos.

Este es, en síntesis, el esqueleto de una novela muy emotiva y muy bien ambientada, especialmente en lo que se refiere a las condiciones de vida dentro de la mina, y, sobre todo, bien documentada para que el lector perciba perfectamente el anhelo que supuso para mucho la llegada de la República y la realidad que terminó imponiéndose en la conocida como Revolución de Asturias, marcada por las huelgas, el espíritu de lucha y el auge del sindicalismo, como consecuencia de la dureza de la vida en la cuenca minera.

Destacar también, para terminar, otros personajes fundamentales en la novela, como Nel, el pequeño de los hermanos Leiva, a quien con diez años la vida obliga a madurar a fuerza de golpes, pero que es un niño que inspira toda la ternura del lector; la vieja Quila y su fiel perro Lobo; el detestable Sabino, padre de los tres hermanos; o el joven doctor Martín Sanz.

Creo que os va a gustar.

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