Mirta Ojito es una periodista de origen cubano,
galardonada en 2001 con el Premio Pulitzer de Periodismo Nacional y en 2017 con
un Emmy por su participación en el documental Cosecha de miseria.
Con estos antecedentes, cuando vi que había
escrito La memoria de las olas, novela con la que debuta en la ficción
histórica, no tuve dudas de que sería mi siguiente lectura, y no me ha
defraudado.
Se trata de la historia de una saga familiar
narrada a través de dos líneas temporales -1919 y 2019-, perfectamente identificadas
al principio de cada capítulo y basada en hechos reales, el naufragio del vapor
Valbanera. Este vapor partió el 21 de agosto de 1919 hacia la Habana desde Canarias
pero no llegó a su destino porque se hundió como consecuencia de un fuerte
huracán. Tanto la tripulación como el pasaje desaparecieron para siempre frente
a las costas de Florida, provocando 488 muertos, la mayoría emigrantes
canarios. Solo pudo salvarse la mitad del pasaje que desembarcó en Santiago de
Cuba.
Esta historia. que la autora conoció con la lectura
de un libro del español Fernando García Echegoyen que compró por 10 dólares en
una tienda de Cayo Hueso, le inspiró esta novela sobre lo que se conoce como el
“Titanic de los pobres” y en la que utiliza el nombre y apellido de su abuela
materna, Catalina Quintana, de origen canario, para dar voz a su protagonista.
Por tanto, en ella se mezclan datos autobiográficos
junto con otros de ficción, pues no en vano la narradora de la historia, Mara
Denis, es una reportera freelance, de 55 años, que escribe sobre tragedias
migratorias. Como la autora, que con 16 años salió junto a 125.000 personas en
barco desde Cuba hacia Cayo Hueso (Florida) en el éxodo del puerto de Mariel, Mara es también
una exiliada de origen cubano, que un día es despertada de madrugada por su
editor para que viaje desde Santander a Canarias para escribir un reportaje
sobre una embarcación aparecida frente a la costa norteafricana con siete
cadáveres a bordo.
Así empieza un viaje que termina convirtiéndose
en la búsqueda de sus raíces cuando su madre, Lila, que aún reside en América,
le pide que busque el certificado de nacimiento de su abuela materna, Catalina
Quintana Cabazas, con el objetivo de conseguir la nacionalidad española. Los
únicos datos con los que cuenta es que era hija de Inés y José Ángel y había
nacido en Santa Curz en 1900, antes de embarcarse para Cuba.
Tras la introducción, la novela que aparece
dividida en tres partes, irá alternando la vida de Catalina, su familia, sus
amores, su boda, su viaje a Cuba a bordo del Valbanera, el nacimiento de sus
hijas y su nieta, con la investigación familiar que lleva a cabo Mara, primero
en Canarias y luego regresando a la isla de Cuba tras cuarenta años de exilio,
puesto que el nombre de su bisabuela aparecía entre las víctimas del buque
Valbanera.
En Cuba encontrará un país arrasado por tantos
años de dictadura, justo donde acaba la historia de Catalina, en 1959 con la
huida del presidente Batista y la llegada de Fidel Castro al poder.
En definitiva, una bonita historia de migración y
exilio, marcada por la vida de dos mujeres de la misma familia, que une la
historia de Cuba y de las Islas Canarias, ya que muchos españoles marcharon
allí en busca de un futuro mejor.
Estoy segura de que os va a gustar, teniendo en
cuenta que ya han caído en mis manos varias novelas ambientadas en las Islas
Canarias y todas me encantaron, sobre todo Los amores perdidos, de
Miguel de León, que muchas veces he recomendado, o El guardián de la marea, de
Mayte Uceda.
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