LAS SOMBRAS DE LA MEMORIA, de Mercedes Guerrero. Puntuación: 4/5
He leído y reseñado varias
novelas de Mercedes Guerrero: El baile de
las marionetas, La sinfonía de Julia, La última carta, y ahora le toca el
turno a Las sombras de la memoria, una
historia sobre el expolio de obras de arte por los nazis durante la II Guerra
Mundial.
Quienes me conocéis, sabéis
que se trata de un período histórico sobre el que me gusta leer, aunque en esta
ocasión la trama se desarrolla íntegramente en Córdoba, la ciudad natal de la
autora. Porque el libro, estructurado en 40 capítulos de corta extensión,
combina elementos de novela histórica, con otros de misterio, arte, amor y
secretos familiares, los ingredientes perfectos para atrapar a cualquier
lector.
La novela arranca con su
protagonista principal, Maribel Ordóñez, una joven cordobesa de 30 años,
licenciada en historia, que trabaja en una agencia de viajes, detenida en
comisaría.
De su mano la historia se
retrotrae nueves meses atrás cuando Maribel hereda de su tía Lina, la hermana
de su padre, la casa familiar ubicada en el casco histórico de Córdoba. Durante
las obras de remodelación encuentra en el sótano cajas con cartas y cuadros que
su abuelo Tomás, un pintor que marchó a París en la década de 1930, se trajo de
Francia, algunos de ellos firmados por el propio Tomás y otros por pintores tan
famosos como Matisse.
Su amigo de la infancia
Rafael Quintero, dueño del hotel La Ribera, le presenta a Isaac Goldman, un
anticuario judío experto en la búsqueda de obras robadas, que podría ayudarla a
confirmar la autenticidad de los cuadros. Pero todo se complica cuando Isaac es
asesinado y Maribel pasa a ser sospechosa de ese crimen.
El inspector Daniel de la
Torre se hará cargo de una investigación que por momentos se complica cuando se
produce el allanamiento de la vivienda de Maribel, su intento de secuestro y
varios asesinatos más relacionados con el caso.
Llegados a este punto
Maribel no puede confiar en nadie y su instinto le dicta que no revele a nadie
la ubicación de los cuadros. Pero su vida corre peligro y ella sola debe
descubrir los secretos que se ocultan tras la historia de su familia.
Son también importantes por
su papel en la novela otros personajes como Efraín Peres, miembro de la
embajada israelí; Gonzalo Conde Fernández, abogado novio
de Maribel; Herbert Rossberg, rico empresario judío, propietario de una de las
colecciones de arte más importantes de París antes de la II Guerra Mundial;
Benjamín Sinclair, conservador del Museo Rossberg de Buenos Aires; y Lilianne
Fridman, la abuela de Maribiel.
En resumen, una novela muy
entretenida en la que el lector sufre con su protagonista en la lucha por
conocer la verdad y proteger el legado familiar. Y una novela para recrearse en
las callejuelas del centro histórico de Córdoba y en su fascinante historia,
que termina con un final feliz.
Por último, he leído en una
entrevista a la autora, que el libro es un homenaje a los que arriesgaron su
vida para proteger el patrimonio artístico de Francia frente a la voracidad
alemana, aunque cientos de obras de arte aún siguen desaparecidas, como da
testimonio el Museo del Holocausto de
Washington, que ha reseñado todas las obras desaparecidas y reclamadas en
la actualidad.
También aparece en la novela el Museo del Hombre de París, pues uno de los primeros grupos de la resistencia organizados contra la ocupación nazi operó en este edificio, ubicado en el Palacio de Chaillot, hasta que fue desmantelado hacia 1941. A él pertenecieron intelectuales como Boris Vildé y Anatole Lewitsky que aparecen en las páginas del libro y entre los que la autora incluye a Tomás Ordóñez.
Un género de lectura que también me gusta.. Conozco a la escritora gracias a ti.
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