LA PINTORA DE LA LUZ, de Inma Aguilera. Puntuación: 3/5

La pintora de la luz es la segunda entrega de la saga histórica dedicada a la ciudad de Sevilla, que comenzó con La dama de la Cartuja, novela con la que su autora, Inma Aguilera, obtuvo el reconocimiento al mejor libro revelación en los premios “Un año de libros 2024”.

Su nuevo libro se sitúa en el año 1911, cuando Trinidad Laredo vuelve a Sevilla desde Cheshire, reclamada por María de las Cuevas Pickman para que colabore en el equipo de Aníbal González. Porque el Ayuntamiento ha convocado un concurso para elegir al arquitecto que se encargará de construir los emplazamientos de la Exposición Iberoamericana de Sevilla.

Pero la novela, dividida en dos partes, más un prólogo, un epílogo y una nota de la autora, alterna también capítulos ubicados en 1902, justo en el punto donde acabó La dama de la Cartuja, para que el lector conocer la historia de amor entre Trinidad y Enrique Giner de los Cobos –apodado el burgués-, el artesano que incentivaba las revueltas de los trabajadores de la fábrica de la Cartuja y cuya traición obligó a nuestra protagonista a abandonar Sevilla y volver al taller familiar de Cheshire.

A su vuelta a Sevilla, Trinidad es invitada a una recepción real en el Alcázar donde se reencuentra con Enrique, ahora casado con Inés Benavides, la hija de su mecenas. Ese mismo día conoce también al estudiante de arquitectura Víctor Abad –al que en otro tiempo conocimos como el jilguero, ahora pupilo de Aníbal González- y entre los tres se +fraguará el triángulo amoroso que sirve de base a esta historia.

La autora nos presenta a los tres arquitectos que participan en el concurso: Aníbal González, defensor de un proyecto regionalista; el madrileño Braulio Martínez Ortega, en cuyo equipo se integra Enrique; y, por último, el riojano Fermín Álamo Ferrer.

El 24 de septiembre de 1911 es la fecha fijada para la resolución del concurso que gana el primero. Comienza entonces el trabajo para diseñar la Plaza de España, con 48 bancos de azulejos dedicados a sus provincias y dos torres, que desde estas líneas os invito a visitar porque es un conjunto arquitectónico espectacular de mi ciudad, que Aníbal no llegó a ver inaugurado.

Su construcción fue testigo de las luchas obreras de la época, que la autora describe con maestría en sus páginas, mostrando las malas condiciones de vida de los trabajadores de la época, sus bajos salarios y la subida de los precios de los materiales, frente a la vida regalada de las clases altas, con sus fiestas aristocráticas y su vida palaciega.

Por último, contaros que aunque estamos ante una obra de ficción histórica, aparecen en ella numerosos personajes reales, además de los ya citados: el rey Alfonso XIII y su esposa Victoria Eugenia, Pedro Navía, Manuel Soto, Manuel García Montalván, José Gestoso o Torcuato Luca de Tena, entre otros.

Una novela, que una vez más, aúna historia, arte, secretos familiares, amores y desengaños y, especialmente, una muerte que mantendrá en vilo a varios de nuestros protagonistas.

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